Francesc Giró es licenciado en ciencias biológicas y amplió estudios en el Reino Unido con un Máster en Conservación de la Naturaleza y en California con estudios de gestión y conservación de fauna salvaje. Trabajó en el Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà en el momento de su creación y más tarde en el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat. Es el fundador y fue el director de Fundació Natura durante casi 20 años y actualmente trabaja en un proyecto familiar y personal de restauración y conservación de la biodiversidad en Tiana (Maresme).
En Cataluña, más del 70% de la superficie forestal, que incluye tanto zonas arboladas como otras de matorral y pastos, es de titularidad privada. A diferencia de otras zonas del Estado español, la propiedad está bastante dividida y no hay muchas fincas grandes, de más de 1000 ha. Tradicionalmente, la mayoría de estas fincas no se han vallado y el acceso de la ciudadanía ha sido libre.
Tenemos la creencia de que la conservación de la naturaleza es responsabilidad de las administraciones públicas, que ya se ocupan de ello en los Parques Naturales y otras zonas de especial protección. En los últimos años, han entrado en juego muchas organizaciones conservacionistas mediante acuerdos de custodia. Lo cierto es que, a pesar de las políticas públicas de conservación y el esfuerzo de muchas entidades, la pérdida de biodiversidad en nuestro territorio sigue imparable. Según el informe «Estado de la naturaleza en Cataluña 2020», las pérdidas de biodiversidad oscilan entre el 12% en los sistemas forestales, el 34% en ambientes agrícolas y prados, hasta el 54% en aguas continentales. La situación en los parques naturales no es especialmente buena y, además, no disponemos de un sistema efectivo de evaluación de la efectividad de las políticas de conservación en nuestros parques.
Con el nuevo Reglamento de Restauración de la Naturaleza de 2024 y otros instrumentos como los créditos de carbono, créditos de biodiversidad y medidas compensatorias por determinadas actividades económicas, se abre un abanico de oportunidades para que desde la propiedad privada se pueda hacer una contribución activa y decisiva en la conservación de la naturaleza.
En esta conferencia hablaremos de las herramientas que tenemos y que no se han desarrollado, pese a estar previstas en la Ley de Espacios Naturales de 1985 (¡hace 40 años!) como la creación de reservas naturales privadas, la disponibilidad del Fondo del Patrimonio Natural que, de manera poco transparente hasta hace poco, no tenemos claro a dónde se ha destinado y si realmente ha sido con «el objetivo de impulsar actuaciones relacionadas con la conservación, gestión, mejora y valorización del patrimonio natural y la biodiversidad». La constitución de la Asociación de Propiedades para la Conservación de la Naturaleza es un paso importante para implicar a este sector y trabajar conjuntamente en la conservación de la naturaleza.






